La Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo

Shemot - Exodo

Parashat Bó – "Ven al Faraón" 5773

CONFERENCIA SEMANAL ZOHAR Y AIN BEIS
Del shiur Ain Beis Parashat Bo 7 de Shevat 5773, Ierushalaim
(Notas tomadas durante la clase, no revisadas ni editadas por Harav Ginsburgh)
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Lejam, Lejaim
TRES DE LOS CUATRO HIJOS DE LA AGADÁ EN LA PARASHAT BO
LAS PLAGAS EN BO CORRESPONDEN A LAS PRIMERAS TRES SEFIROT


La parashá Bo comienza con las palabras: “Ve al Faraón, pues he endurecido su corazón… para que puedas relatar a tu hijo y al hijo de tu hijo que torturé a Egipto, y las señales que puse sobre ellos”. Unos versos más tarde leemos: “mañana traeré langostas dentro de tus fronteras…” y en la continuación de la parashá aprendemos acerca de las dos plagas finales. Estas 3 plagas corresponden a las 3 facultades intelectuales (la langosta al entendimiento, la obscuridad a la sabiduría y la plaga del primogénito a Keter, la supra consciencia). Las 7 plagas en Vaerá (la parashá de la semana pasada) corresponden a las 7 sefirot inferiores. Después de que los poderes intelectuales y la supra consciencia de Egipto es golpeada por las plagas, el pueblo judío puede liberarse de su cautiverio.
Existen muchas alusiones a estas tres plagas en la parashá y como veremos, hay temas centrales relacionados con el número 3. El nombre de la parashá misma suma 3 (בא , bo), aludiendo a estas 3 plagas finales. La “alef” de Bo corresponde a la plaga del primogénito y la “bet” de Bo corresponde a las langostas y la obscuridad que fueron juntas, tal como dijimos que ellas son la sabiduría y el entendimiento: “dos compañeros que nunca se apartan”. La “bet” está separada de la “alef”.
Preparándonos para Pesaj y el orden de los hijos en nuestra parashá
Hay algunas cosas menos importantes en esta parashá cuyos símbolos son bet-alef (בא ). Una de ellas son los hijos en la Agadá de Pesaj. De hecho, esta es la semana en la que nos preparamos para la lectura de la Agadá en Pesaj, que será en 2 meses. Entre los cuatro hijos, el diálogo mantenido con 3 de ellos viene expresamente de nuestra parashá. Sus respectivas referencias aparecen en un orden diferente al presentado en la Agadá. El orden va de abajo hacia arriba, que es el orden traído por las kavanot del AriZal. 
El hijo malvado y el hijo sincero (rashá y el tam)
Primero escuchamos las palabras del rashá, el hijo malvado, que aparece en Exodo 12:26: “Y acontecerá que cuando vuestros hijos os digan ‘¿Qué es este servicio para vosotros?’” Esta es la pregunta que en el Talmud y en Agadá era hecha por el hijo malvado. La Torá continúa: “Y tú le diréis: ‘Es una ofrenda festiva de Pesaj para El Eterno, Quien salteó las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando golpeó a los Egipcios…’” Es interesante notar que esta no es la respuesta que encontramos en la Agadá para el hijo malvado (allí es tomada de un verso posterior, Éxodo 13:8). Entonces, el hijo malvado es el primero que se nombra en la parashá. Después de este diálogo con el hijo malvado leemos dos parashiot (párrafos) que son bien conocidos porque los leemos al colocarnos los Tefilin.
Dejaremos por un momento al “hijo que no sabe preguntar” (שאינו יודע לשאול ). El maftir, los 3 versos finales (otra alusión al nombre de la parashá Bo, que es igual a 3) contienen el diálogo con el hijo sincero, el tam (תם ). Él también pregunta “¿Qué es esto?” (Éxodo 13:14). La respuesta que le damos (en la Agadá también) está en el siguiente verso: “Tú le dirás: ‘Con mano fuerte El Eterno nos sacó de Egipto’”. Nuevamente el verso final se dice al poner tefilín.
El hijo que no sabe cómo preguntar
Ahora, dijimos que los 3 hijos (inferiores, de acuerdo con el AriZal) y el diálogo con ellos aparece en la parashá Bo de forma explícita. Pero nos saltamos a aquel por el cual se dice la Agadá durante la noche del Seder Pesaj. Por él realizamos la mitzvá de contar la historia del Éxodo de Egipto en el Seder de Pesaj. En la Torá se lee (Éxodo 13:8) “Y ese día lo relatarás a tu hijo…” והגדת לבנך ביום ההוא לאמר ). Esta declaración aparece sin una pregunta que la introduzca, así que es muy apropiada para identificarla con lo que hacen los sabios, que esta no es una respuesta sino una forma de abrir una conversación con el hijo que no sabe cómo preguntar.
El hijo que no es
En realidad la descripción de este hijo como “que no sabe preguntar”, (שאינו יודע לשאול ) es un poco extraña. Cuando llamamos a alguien sabio, o malvado, es una sola palabra que captura su esencia. Igualmente con el hijo sincero (el תם ). Si quisiéramos reducir el nombre del cuarto hijo a una sola palabra, podríamos llamarlo el “que no es” (אינו ). El Rebe Najman por ejemplo, da un acrónimo para los cuatro hijos basado en la manera en que son descritos en la Agadá. Usa la palabra, Shajarit (שחרית ), donde jet es la inicial del hijo sabio (חכם , jajam), la reish es el malvado (רשע , rashá), la tav es la inicial del hijo sincero (תם , tam), y la shin sirve como inicial del hijo que no sabe (cómo preguntar) שאינו , sheeinó, “que no es”. Pero, si lo llamamos Eino (אינו ) para reducirlo, “el que no sabe”, entonces el acrónimo puede ser la palabra אחרת , ajeret, “otra”. Ciertamente, como discutiremos mucho más adelante, el hijo que no sabe preguntar es mejor descrito como “quien no es” (אינו ). Es como el hyle (היולי ), la materia amorfa.
Bo: La parashá educativa 
Educando a todos nuestros hijos
Entonces, nuevamente, en nuestra parashá están representados la mayoría de los cuatro hijos, no sólo los hijos que están en la Agadá, sino también los diferentes tipos de hijos que están señalados en toda la Torá. Toda la Torá está hecha para dirigirse a los cuatro tipos de hijos. Podemos decir que la parashá Bo se trata en su totalidad sobre jinuj (educación). Y lo más importante para tomar de todo esto, es que tenemos que dirigirnos y educar a cada hijo, todos los tipos de hijos que tengamos, a través de lo que aprendamos de esta parashá. 
Algo en común entre el hijo sabio y el hijo malvado
Como ya dijimos, un sólo hijo no es mencionado en bo, el sabio. El diálogo con él es tomado de una sección posterior del Pentateuco, del libro del Deuteronomio (6:20). Él realiza una pregunta muy compleja: “¿Cuál es la naturaleza de las ordenanzas que Havaiá tu Dios te ha ordenado?”. La respuesta dada al hijo sabio ahí (la continuación del mismo verso en Deuteronomio), tampoco está traída en la Agadá. Por lo tanto hay un punto en común entre el hijo sabio y el hijo malvado. Ambos reciben en la Agadá respuestas que no están dadas a ellos en la Torá
Los cuatro hijos y los cuatro Mundos
Ciertamente el orden de los hijos en la Agadá es tal como aparecen uno tras otro. Pero, como mencionamos, según las kavanot del AriZal el orden comienza por el malvado, el que no sabe preguntar, el hijo sincero, el hijo sabio רשע, אינו, תם, חכם . ¿Qué simboliza el “hijo” (בן ) en la Cabalá del AriZal? Es el relleno del Nombre Havaiá (el Nombre esencial de Dios) que suma 52 (הה וו הה יוד ), el valor de la palabra “hijo” (בן ). El AriZal explica que cada uno de los 4 hijos representa el Nombre de Dios בן , en cada uno de los cuatro Mundos, desde el Mundo de la Acción (Asiá) hasta el Mundo de la Emanación (Atzilut).
 La posición central del hijo malvado
Hay un punto importante a notar aquí, si estamos discutiendo cómo los cuatro hijos son “hijo”. De hecho, acotamos esto al principio, pero noten que en la Torá el hijo malvado no es nombrado de forma singular como “tu hijo”. Al contrario, se refiere a él en forma plural “vuestros hijos” (בניכם , baneijem), sugiriendo que el hijo malvado no es sólo un individuo, sino que representa a toda una generación.
Esto también encaja con la forma en que el AriZal los coloca en correspondencia con el Mundo de la Acción (Asia), porque ahí es donde existe la pluralidad. El Mundo de la Acción es el Mundo de la pluralidad. El propósito de toda la Creación es el mundo inferior, el Mundo de la Acción, “El Todopoderoso ansió tener una morada abajo”. Y el hijo ahí es el malvado, por ello es el primero de los 4 en ser nombrado según el orden de la Torá. Es el personaje principal en el Mundo de la Acción, y representa no sólo a un hijo, sino a muchos hijos, incluyendo a todos nuestros hijos.
Ahora veamos cómo son nombrados los otros 3 hijos. Cuando se refiere al que no sabe preguntar, es llamado “tú hijo” (בנך , baneja), al igual que el hijo sincero. Pero ahora veamos cómo se los llama al responder. A aquél que no sabe preguntar se la Torá se le dirige a él, como dijimos, sin que haya hecho alguna pregunta. Entonces, la respuesta es la única referencia que se hace de él. Cuando vamos al hijo sincero, dice: “Tú le dirás a él” no dice “tú le dirás a tu hijo”. Pero cuando se dirige hacia al hijo sabio, lo llama “tu hijo” incluso al responder. Esto significa que cuando se responde al hijo sabio, es tratado de una forma afectuosa, dando a entender que su padre lo ama más que a los demás.
No te dirijas al malvado en forma directa
Cuando se llega al hijo malvado, es importante notar que en realidad nunca pregunta nada,  sólo dice: “¿Qué es este servicio para ti?”. El verbo usado es “Tus hijos te dirán” (כי יאמרו אליכם בניכם ). Como respuesta, la forma en que se le ordena contestar al padre no es respondiendo, sino sólo declarando algo. Sólo dice “este es el cordero pascual”. El hijo malvado dice algo. El padre dice algo. Esa es la manera en que es tratado el hijo malvado.
La idea aquí es que el padre no desea dirigirse a él directamente, como si no quisiera mirarlo. El padre parece estar hablando consigo mismo, o simplemente dirigiéndose a todos los presentes en la mesa. El hijo malvado dice algo y luego el padre sólo dice algo, pero no como respuesta. Esto puede ser por una de dos razones: o el padre mismo no desea caer en las dudas que tiene el hijo malvado, o desea fortalecer a todos los presentes y por tanto se dirige a ellos para que no caigan dentro de su hijo malvado apikorsos, que reniega de la Torá.
Mañana, como presente cercano y futuro.
Hay otro detalle importante que examinaremos. Sobre Beriá (Creación) y Atzilut (Emanación), que  corresponden al hijo sincero y al hijo sabio, los versos (aquí en Bo y luego más tarde en Vaetjanán respecto al hijo sabio) utilizan la palabra “mañana”, מחר , “Tu hijo te preguntará mañana”. Rashi especifica que la palabra mañana puede tener dos significados. Hay un “mañana” que en realidad significa en el presente.  Pero hay también otro “mañana” que es cuando ya ha pasado un tiempo. Pero en Vaetjanán (respecto al hijo sabio), Rashi no menciona las dos versiones de la interpretación, únicamente menciona la que hace referencia a mañana cuando pasa cierto tiempo. De esto aprendemos que el “mañana” del hijo sabio es de hecho en el futuro, pero el mañana del hijo sincero (tam) es algo intermedio entre el presente y el futuro. El hijo sabio está conectado con el futuro, algo que trataremos más tarde.
La postura del Hijo Sabio.
¿Sobre qué pregunta el hijo sincero? No pregunta sobre el cordero Pascual, sobre la matzá o las hierbas amargas, pregunta sobre los primogénitos y sobre todas las mitzvot inherentes, como redimir al primogénito de las personas o de los animales. Esta es su pregunta, no directamente sobre Pesaj. ¿Y qué hay sobre el hijo sabio? Éste pregunta “¿Cuáles son los testimonios, las leyes y las regulaciones…?” No parece que pregunte sobre Pesaj en modo alguno, pregunta sobre toda la Torah. Hay comentaristas que quieren conectarlo con Pesaj, pero el sentido literal es que está haciendo una pregunta en general sobre la Torá, sobre cuáles son las mitzvot, las leyes, las regulaciones que Dios nos ha encomendado. La respuesta que da el hijo sabio es la más larga de todas. Empieza con “Debes decirle que fuimos esclavos en Egipto…” y termina con “Y será considerado una tzedaká para nosotros observar todos estos mandamientos ante Havaiá nuestro Dios, como nos ha sido ordenado.”
El Ohr Hajaim explica que esta respuesta implica servir a Dios por amor, porque está descrito como “ante Dios”. En el futuro, cuando el Templo esté construido cumpliremos la voluntad de Dios exactamente como tiene que ser, sólo por amor. Pero en el presente se cumple el deseo de Dios junto con el temor. La actitud futura se denomina “enorme amor con placer, בתענוגים רבה אהבה . Esto implica un temor intrínseco, pero que permanece escondido por medio de la inter-inclusión, invistiéndose en el amor. ¿Por qué todo esto está mencionado sólo en la parashá Vaetjanán? ¿Por qué esta es sólo la pregunta del hijo sabio y porque su respuesta es demorada hasta el libro final de la Torá, concretamente hasta la parashá Vaetjanán? Porque es donde la Torá habla de la mitzvá de amar a Dios. El Shemá está ahí y en el verso siguiente después de declarar nuestra fe en un único Dios, está el verso, ואהבת , vehahavta, “Amarás a Havaiá tu Dios…”, etc.
Después de haber sido ordenados amar a Dios, es posible escuchar la pregunta del hijo sabio y la respuesta que representa el argumento de toda la Torá לנו תהיה צדקה , lanu tihié tzedaká, la recompensa es básicamente el Mundo por Venir. El final de Vaetjanán es לעשותם היום , “haiom laasotam”, hoy para cumplirlas (las mitzvot) y mañana para recibir la recompensa.
Así que otra vez, como vimos anteriormente, la mente del hijo sabio está en el futuro. No es que quiera acabar con este Mundo y entrar en el próximo, no, más bien quiere traer el Mundo por Venir a nuestra realidad actual. Este es el significado de הארץ על השמים כימי , kiiemei hashamaim al haaretz, “los días de los cielos (el Mundo por Venir) en la tierra (este Mundo)”, para hacer una morada abajo para el Todopoderoso. Los comentaristas explican que aunque pregunta “¿Cuál es este servicio que Dios nuestro Dios nos ha ordenado?” al decir “nuestro Dios”, e incluirse en el mandamiento “nos ordenó”, en eso se diferencia del hijo malvado que hace una pregunta similar.
El que no sabe preguntar: es malvado, infantil o un tzadik oculto? ¿Cómo la respuesta para aquel que no sabe preguntar es distinta a la del hijo perverso? ¿Si un niño está sentado en la mesa y permanece en silencio, significa acaso que es estúpido? No. Puede que tenga miedo a preguntar. Tengo que estimularlo para que pregunte. De hecho podría ser uno que no tenga suficiente capacidad de reflexión para saber qué decir, pero podría ser un tzadik oculto. Es imposible saber qué es realmente. Así pues el padre piensa que no es lo suficientemente inteligente, o quizás piensa que desprecia y ridiculiza todo tanto, que no quiere ni siquiera prestar la más mínima atención al tema. En este caso sería incluso peor que el hijo perverso. Por eso la respuesta a ambas cuestiones es similar, pero la diferencia está en la palabra לי , li, “para mí”, que puede ser interpretada de dos formas distintas. Se puede interpretar como en el caso hijo perverso -si hubieras estado ahí no habrías sido salvado- o significa “yo, tu padre, lo sé porque estuve allí, y ahora iniciaré el tema para ti y puedas empezar a pensar en él.
Lo mismo ocurre con el verbo descrito en como contestar a aquel que no sabe preguntar, והגדת , vehigadeta, “se lo contarás”. Este verbo puede ser palabras duras o puede ser como Agadá, historias, esos tipos de historias que se dirigen al corazón. De hecho hay diferentes formas de expresarse con la palabra. Se puede “decir” (אמירה , amirá), que es la forma más suave de todas, y también se puede hablar (דיבור , dibur), que es más dura. Finalmente también se puede relatar (הגדה , hagadá), que puede ser la más áspera (más áspera que la hablar) o puede ser la más suave (más suave que lo que decir). Así pues, si el hijo que no sabe preguntar resulta ser malvado, más que el hijo malvado, entones la hagadá es la más áspera. Pero si resulta que simplemente es infantil, como un niño que todavía no tiene conciencia de sí mismo, todavía no se percibe como algo (un ser diferente de los demás) en el mundo, entonces deberíamos dirigirnos a él de la forma más suave y amable. Si no tiene conciencia de sí mismo, entonces encaja o está siendo descrito como היולי , la materia amorfa, el no-ser, como lo describimos anteriormente (אינו ). Pero el padre no puede decir esto como “nosotros”, porque este niño es de una generación distinta a la del padre (quien sí estuvo presente en el Éxodo).
El Hijo Sabio y su Padre son como hermanos.
Vayamos al hijo sabio. Después que dice “nosotros” y “Havaiá nuestro Dios”, el padre que se encariña con él, contesta 14 veces con el pronombre “nosotros” (o en otras formas verbales que están en primera persona de la forma plural). Así pues, por un lado hemos visto que la diferencia entre las generaciones es mayor con el hijo sabio, porque su “mañana” es el más lejano en el futuro. Por otro lado, refleja en este diálogo con su padre que ambos son como uno, como hermanos. Esto es algo maravilloso acerca del hijo sabio, que él y su padre, a pesar de lo que los separa, son como hermanos, juntos en la misma generación.
Las preguntas del Hijo: De lo concreto a lo abstracto.
Parashat Bo es la quinceava parashá en el Pentateuco, donde 15 (י-ה ) alude a la sabiduría y el entendimiento.  Este es el primer número que también es un nombre sagrado. Vaetjanán, donde concluyen los cuatro hijos, es la parashá cuarenta y cinco en el Pentateuco. Así pues la relación entre ellos es 1 a 3, 1 a Bo (בא = 3). Si multiplicamos 15 por Bo (בא ), ó 3, obtenemos 45, el número ordinal de Vaetjanán. En Bo hay tres hijos. El último hijo, el simple aparece en los 3 versos finales de la parashá. Y he aquí, Bo (3) veces (15) equivale a 45, el valor de מה , , “¿Qué?” Esta es la palabra común a los cuatro hijos. El único que no dice “¿Qué?” es el que no pregunta… aparentemente su “¿Qué?” (מה ) es como su auto-anulación total y así no puede ser escuchado. 3 veces 45 equivale a מצה , matzá. Matzá es llamado עוני לחם lejem oni, “pan del pobre”, pero “oni”, es de la misma raíz que la palabra “responder”, porque se dicen muchas cosas (הרבה דברים עליו עונים ) sobre ella, cuando está sobre la mesa.
Decimos que el hijo sincero pregunta sobre las leyes del primogénito. El hijo malvado es el más práctico, pregunta sobre el cordero Pascual.  Al que no sabe preguntar le contestamos זה בעבור , baabur ze, “Por este motivo…” refiriéndose a la matzá y a las hierbas amargas, מרור ומצה , maror umatzá. A pesar de que no sabe preguntar, el contexto es sobre la matzá y las hierbas amargas. Las leyes del primogénito están un poco menos conectadas a Pesaj, pero aun así uno podría argumentar que el tratamiento de toda la Torá del primogénito deriva de lo que les ocurrió en Egipto.
Así, tenemos aquí otra ascensión de los Mundos: en el Mundo de la Acción, la pregunta es sobre el cordero de Pascual. Hoy el Mundo de la Acción es estéril ya que no podemos llevar a cabo este sacrificio. La matzá, el pan ázimo, que trata sobre la rectificación de nuestra naturaleza, viene a anular nuestro ego, a rectificar el corazón. También es una mitzvá práctica. La matzá es también ira en hebreo (ומריבה מצה , matzá umeribá) así pues la matzá puede rectificar el enojo. Este es el sentido del mundo de Ietzirá, el mundo de Formación, donde están las características de carácter. Estos son dos aspectos revelados de los Mundos, והנגלת , vehaniglot. Por lo tanto están relacionadas con Pesaj. El hijo sincero corresponde al Mundo de Beriá, la Creación, donde están los primogénitos. Y el hijo sabio está Atzilut, Emanación, preguntando sobre toda la Torá.
El hijo sabio busca el punto de comienzo – Likutei Moharán 64
¿Por qué el hijo sabio dice אתכם , otjem, “ustedes”? que suena mucho a cómo el hijo malvado se distancia y se aparta de todo el asunto? Por más que el hijo sabio es parte del Pueblo Judío, quiere alcanzar el punto de inicio (הראשית נקודת , nekudat hareshit). ¿Cuál es este punto de donde emanan todas las mitzvot, todos los Mundos? Hay un número infinito de leyes (הלכות , halajot). El hijo sabio quiere saber de dónde vienen todas.  Si pudiera comprender ese primer punto de donde emana todo se sentiría bien, pero como no lo entiende se siente confuso. Así pues la palabra אתכם , otjem, “ustedes”, se refiere al punto inicial de origen de todo el Pueblo Judío. Así como todo el Pueblo Judío se inicia con Abraham, el hijo sabio quiere volver al comienzo.
Se refiere a esto al decir אתכם , “ustedes”. Como en el verso מראש הדורות קורא , merosh hadorot koré, “desde el principio de las generación lo llama”. Todas las generaciones están en la cabeza, el primer punto, y después son leídas una a una como si fueran renglones. Por una parte, el hijo sabio es el que está más lejos, por otra parte es el que más se identifica con la Torá, y el que quiere saber “¿de dónde has venido” (באת מאין , meain bata)? Tanto respecto a las mitzvot de la Torá como a los Patriarcas.
¿Por qué los Judíos son el Pueblo Elegido?
El Beit Iaakov, el hijo del Rebe Izhbitzer, se ocupa en extenso acerca de los cuatro hijos y explica que la pregunta del hijo sabio realmente gira alrededor del status del Pueblo Elegido, del Pueblo Judío. El hijo malvado dice rechazar completamente este status especial. El hijo sabio no lo rechaza, sólo queda perplejo ante él. Sabe que Dios nos ha elegido, que tenemos la Torá, que cumplimos las mitzvot, etc. Y que por todo ello merecemos ser especiales.  Pero ¿por qué Dios nos eligió, por qué eligió a Abraham? Es como si un niño pequeño que pregunta todo el tiempo “por qué, por qué y por qué”, llegara a ese punto en el que ya no hay lugar para más respuestas. Así que si volvemos atrás lo suficiente, el hijo sabio siente que no hay una razón real que se pueda ofrecer. La razón nos será revelada sólo en el futuro.

 

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