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MENSAJE DE LA PARASHÁ DE LA SEMANA

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TRES VECES 10 EN LA TORÁ

En la parashá de esta semana tenemos el comienzo de las primeras siete de las diez plagas. El concepto 10 es muy, muy importante en la Torá. Incluso estudiamos que “todos los décimos son sagrados”. Cuando decimos que hay 10 cosas ¿a qué nos referimos normalmente en el contexto de la Torá? Cuando una persona medita, identifica a 10 con los Diez Mandamientos, que es el 10 más importante en la Torá. Los Diez Mandamientos fueron entregados a Israel en el momento culminante del éxodo de Egipto. Eso será en tres semanas más, en la parashá Itró cuando fueron dados a Israel los Diez Mandamientos.
Muchas personas se identificarán, en el contexto del 10 de la Torá con las 10 Aserciones de la Creación. Cuando Dios creó el mundo dijo: “que haya luz, que haya un firmamento, y todo lo demás que son las diez aserciones de la creación. En realidad, la primera según los sabios está implícita, no explícita, porque en la primera palabra Bereshit , no está explícitamente dicho “Y dijo Dios”, pero esa palabra “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, es también una aserción implícita que después es seguida por otras nueve aserciones explícitas que dicen: “Y dijo Dios… esto y esto”.
Entonces, el mundo fue creado a través de Diez Aserciones, como tenemos en el Pirkei Avot, Las Enseñanzas de Nuestros Padres, la Torá nos ha dado Diez Mandamientos. Y ahora tenemos que tener en cuenta algo muy importante que todo el mundo conoce, pero no es entendido reconocidamente que el relato de las Diez Plagas es en realidad intermediario. Siempre que tenemos dos conjuntos o conceptos extremos, debemos tener algo que los conecte. Entonces de alguna forma muy misteriosa las diez plagas en Egipto, que fueron la preparación y lo que en realidad nos capacitó para salir de Egipto, tal como lo dice la Torá y los sabios dicen que en cada plaga había naguf verafuna, golpeemos y curemos, naguf a Mitzraim y rafona a Israel, con cada plaga que golpeó a los egipcios. Dios curó la enfermedad del alma del pueblo de Israel, y lo dejó preparado para dejar la mentalidad de esclavos y volverse un pueblo judío independiente y liberado.
Entonces, decíamos que las diez plagas, de alguna manera muy profunda son intermediarias entre las Diez Aserciones de la Creación y los Diez Mandamientos en la entrega de la Torá.
¿Cómo entendemos esto? Con las Diez Aserciones de la Creación Dios está creando la naturaleza. El Baal Shem Tov nos enseñó que meditar, contemplar las maravillas de la naturaleza, uno de los propósitos es que nosotros mismos somos almas, y que somos seres humanos, y que estamos muy alto en la escala de los distintos reinos de la creación: el reino mineral, el reino vegetal, reino animal y los seres humanos. Pero a través de meditar acerca de las maravillas en la creación del mundo, se supone que debemos alcanzar un estado de calidad existencial de la que el Baal Shem Tov decía: “yo”, ser humano y la hormiga o la planta, o todo lo que llega a existir en la creación, todos estamos exactamente en el mismo nivel, todos fuimos creados por Dios con un propósito, el propósito universal de servir a Dios.
Cada uno, cada parte de la creación sirve a Dios basados con su mejor capacidad, y en cierta manera como somos seres humanos que tenemos libre albedrío, podemos ser peores que las hormigas o las plantas o la roca, porque ellos nunca van en contra de la voluntad del Creador. Pero nosotros tenemos la libre elección de ir en contra de la voluntad del Creador.
Entonces nuevamente, el servicio de meditar acerca de las 10 Aserciones de la Creación es alcanzar un estado de humildad, que en hebreo es llamado hajnaá, “sumisión” al Creador. Porque a pesar de que en realidad hay muchas cosas que fueron creadas pero hay un común denominador, todos fueron creados lijvodó, en Su honor, para glorificar u honrar al Creador. En ese sentido somos todos iguales, incluso está dicho por los sabios que el hombre fue creado último, y en cierto sentido es el nivel más inferior de la creación, porque la causa es creada para lo que viene después, y la causa siempre es más elevada que lo que causó. Y como lo que fueron creadas primero son la causa de lo que fue creado después, y la causa siempre es más elevada que aquello que causó.
Entonces, algunas veces decimos que los seis días de la creación son como una escalera ascendente de formas orgánicas o incluso inorgánicas. Pero en cierto sentido también es un orden descendente.
¿Qué sucede con los 10 Mandamientos cuando vamos hacia el extremo superior? Los 10 Mandamientos son la absoluta revelación de Dios en el contexto de esta creación. Los 10 Mandamientos comienzan con la palabra “anojí”, “yo”: “Yo soy Dios, tu Dios, Quien te sacó de la tierra de Egipto, tierra de esclavitud…”. Todo es una revelación de “Anoji”, que los sabios leen “Anoji mishe Anoji”, “Yo soy el que soy”, la esencia de Dios. Los mandamientos nos fueron entregados para cumplirlos, para hacer, pero son una revelación Divina. Cuando la Torá fue entregada a Israel los Cielos fueron abiertos y Dios mismo se reveló. Obviamente no es la revelación de las diez plagas, y ciertamente tampoco la revelación de las diez Aserciones de la Creación.
¿Qué hacen estas diez plagas en el medio? Las diez plagas vienen a crear una separación, havdala. Dijimos al meditar sobre los secretos de la creación, que en cierto sentido todo en el mundo es igual, todo está a un mismo nivel. Las diez plagas, es la primera vez en la historia que Dios muestra al mundo que existe una distinción entre las almas. Que es correcto tomar las almas egipcias que en cierto sentido son una expresión de lo negativo en el mundo, y golpear esa negatividad con el fin de curar el alma Divina positiva Israel, para crear la entidad judía. Eso en Cabalá es llamado havdalá, “separación”, que sigue a la “sumisión”.
La absoluta revelación de Dios es llamada hamtaká, “dulcificación”. El Baal Shem Tov, el fundador del Jasidut dice que todo proceso espiritual verdadero, debe pasar a través de tres fases: la primera es sumisión, la segunda es separación y la tercera es la dulcificación. En hebreo hajnaá-sumisión, havdalá-separación, hamtaká- dulcificación. La separación siempre es una fase intermedia entre la fase de sumisión y la fase de dulcificación. Cuando Dios se revela toda la realidad se vuelve dulce.
Una vez más, aquí se explica que todos somos como pequeñas hormigas para Dios, no existe diferencia alguna entre las criaturas, todas tienen el mismo Creador, y nuestro propósito es cumplir Su voluntad de igual manera. Pero el hecho de que hay separación entre las almas, es una novedad, es algo nuevo, pero es una novedad necesaria con el fin de alcanzar automáticamente la dulcificación de los Diez Mandamientos, la entrega de la Torá a Israel.
Así, en la forma en que son comprendidos los tres 10: las diez Aserciones de la creación, las diez plagas y finalmente los diez Mandamientos, es uno de los modelos más importantes en toda la Torá, el proceso que el Baal Shem Tov llamó: Sumisión, Separación y Dulcificación.


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